Cómo fue que...

22 de diciembre de 2010

Una semana y un día, no es tanto, no es nada, pero la otra vez, fue una semana, exactamente 7 días y volviste a mí. Volviste diciendo que no podías vivir sin mí, que me amabas más de lo que creías; y ahora, 9 semanas después, te volviste a ir, pero esta vez... para siempre.

¿Cómo fue que en 9 semanas pudiste dejar de sentir todo eso? ¿Cómo fue que en 9 semanas dejaste de creer que no podías vivir sin mi? ¿Cómo fue que en 9 semanas decidiste dejar de amarme?

Veo nuestras últimas fotos, y me veo recuperando toda esa confianza que perdí la primera que vez que te fuiste, y me veo venciendo el miedo que también adquirí esa vez. ¿Porqué yo si tenía que esperarte y tú no a mí? ¿Porqué yo tenía que tener la paciencia infinita y tú no? Me exigías tiempo, y te lo dí; yo también necesitaba tiempo, pero no me lo quisiste dar, es esa es la verdad. Me pediste una y otra vez, tiempo y paciencia, tiempo y paciencia, tiempo y paciencia, y te lo dí, me aferré a cualquier cosa con tal de no perder las fuerzas ni las ganas; y tú, no pudiste hacer eso por mí, no pudiste entender que yo también necesitaba tiempo y paciencia, solo pensaste en tí y en nadie más que en ti mismo, olvidaste que yo también te pedía lo mismo que tú me pedias a mi.

Deposité toda mi fe en tí, pensando que eras la persona correcta para mí, pero obvié la parte en que (quizás) yo no era la persona para tí. Me ilusioné, gané fuerzas por cada fantasia que tenía, por creer que él era el único que podría hacerme feliz, que era el único perfecto para mí, por confiar que pasaría el resto de mi vida en esos brazos tan llenos de calor que tenía.

Yo sé que algún día encontraré a esa persona que me ame de tal manera que no sería capaz de dejarme por nada del mundo, yo sé que existe esa persona que también se pondrá en mi lugar, yo sé que hay muchos peces en el mar; es solo que, creí que eras tú.

0 comentarios: